Espectacularizando la delincuencia
La delincuencia vende igual que la farándula. Las persecuciones, los narcos, los ladrones y disparos. Poder ver de cerca lo que en carne propia no quieres vivir ni en pesadillas. Oler la sangre pero sin mancharse.
Esta temporada debutaron dos programas policiales, en Mega y Chilevision. Shows que no han pasado desapercibidos. Que no debieran tampoco: pocos frentes periodísticos desnudan tan bien la línea editorial de un medio como la crónica roja. Qué imagen de país ven ellos. Con qué ojos descifran una realidad tan compleja como la delincuencia y cómo esta se enfrenta. O se combate.
En EE.UU. se presentan hace mas de 15 años, distintos programas donde se enaltece el violento actuar de la policía Norteamericana, en Chile los dos programas asumen su realidad de ser el pariente chico y pobre, de las series y shows gringos del mismo estilo. Además de los típicos toques de criollismo que se da en toda serie que es chilenizada, como el uso excesivo del “hueon”.
133: atrapados por la realidad, la apuesta de Mega, intenta ser un programa periodístico serio, que a ratos parece ser un documental de National Geographic, protagonizado por curados, drogadictos y un lenguaje inentendible de comunicación entre los protagonistas. Cada capitulo raya en una mezcla de asco, consternación, demencia y morbo, donde el relato periodístico parece salido directamente de departamento de comunicaciones de Carabineros y las imágenes de Youtube.
Por otro lado tenemos a Policías en acción, Esta versión chilena, vendida por una cadena de televisión argentina, es otra nueva adaptación que intenta superar a 133 y lo hace con creces. A pesar del pequeño detalle de que es otra copia de un programa extranjero, lo que habla muy mal de la originalidad de la televisión chilena. Policías en acción es un muy buen programa.
La Grafica mezcla trazos de comic al mejor estilo GTA y una línea editorial que busca mostrar y no moralizar. El show revive lo mejor de la crónica roja, la cual había perdido su espacio y había quedado bajo el exceso de farándula en la televisión. El programa es muy recomendado, ya que se desliga de la burda campaña del terror hecha por los medios de comunicación, aunque en el sentido netamente informativo el programa pude ser cuestionable.
Juan Pablo Zamora
Esta temporada debutaron dos programas policiales, en Mega y Chilevision. Shows que no han pasado desapercibidos. Que no debieran tampoco: pocos frentes periodísticos desnudan tan bien la línea editorial de un medio como la crónica roja. Qué imagen de país ven ellos. Con qué ojos descifran una realidad tan compleja como la delincuencia y cómo esta se enfrenta. O se combate.
En EE.UU. se presentan hace mas de 15 años, distintos programas donde se enaltece el violento actuar de la policía Norteamericana, en Chile los dos programas asumen su realidad de ser el pariente chico y pobre, de las series y shows gringos del mismo estilo. Además de los típicos toques de criollismo que se da en toda serie que es chilenizada, como el uso excesivo del “hueon”.
133: atrapados por la realidad, la apuesta de Mega, intenta ser un programa periodístico serio, que a ratos parece ser un documental de National Geographic, protagonizado por curados, drogadictos y un lenguaje inentendible de comunicación entre los protagonistas. Cada capitulo raya en una mezcla de asco, consternación, demencia y morbo, donde el relato periodístico parece salido directamente de departamento de comunicaciones de Carabineros y las imágenes de Youtube.
Por otro lado tenemos a Policías en acción, Esta versión chilena, vendida por una cadena de televisión argentina, es otra nueva adaptación que intenta superar a 133 y lo hace con creces. A pesar del pequeño detalle de que es otra copia de un programa extranjero, lo que habla muy mal de la originalidad de la televisión chilena. Policías en acción es un muy buen programa.
La Grafica mezcla trazos de comic al mejor estilo GTA y una línea editorial que busca mostrar y no moralizar. El show revive lo mejor de la crónica roja, la cual había perdido su espacio y había quedado bajo el exceso de farándula en la televisión. El programa es muy recomendado, ya que se desliga de la burda campaña del terror hecha por los medios de comunicación, aunque en el sentido netamente informativo el programa pude ser cuestionable.
Juan Pablo Zamora
